El Oyster Bar, de la Grand Central Terminal de Nueva York, en una imagen de la exposición. / MICHAEL FREEMAN

El Arquitecto de Nueva York era valenciano

El Oyster Bar, de la Grand Central Terminal de Nueva York, en una imagen de la exposición. / MICHAEL FREEMAN

El Oyster Bar, de la Grand Central Terminal de Nueva York, en una imagen de la exposición. / MICHAEL FREEMAN

«Ha muerto el arquitecto de Nueva York”, tituló en 1908 The New York Times su obituario sobre el fallecimiento de Rafael Guastavino.

 

Este  Arquitecto, nacido en Valencia, fue el creador de los espectaculares vestíbulos e interiores abovedados de la Grand Central Terminal, del Metropolitan, de la Universidad de Columbia, el pabellón de acogida de Ellis Island o de la antigua estación de metro de City Hall, tienen algo del gótico catalán. Del estilo que le inspiró y que introdujo en su modernizado sistema constructivo de la bóveda tabicada que el arquitecto, nacido en Valencia en 1842, desplegó en los EE UU, cuando emigró en 1881, tras estudiar arquitectura en Barcelona, en busca de fortuna.

 

Vestíbulo del registro del antiguo centro de acogida de Ellis Island. / MICHAEL FREEMAN

Vestíbulo del registro del antiguo centro de acogida de Ellis Island. / MICHAEL FREEMAN

Muchos de sus edificios están incluidos como iconos de la arquitectura americana, llevan la firma de Rafael Guastavino y su hijo. Era reclamado por los arquitectos más prestigiosos  de la época, para que diera lustre a sus edificios. Su obra aparece en la mayoría de los espacios públicos de Nueva york,  por donde desfilan diariamente miles de usuarios y turistas, como la catedral de Saint John The Divine, el mercado del puente de Queens, o el famoso Oyster Bar, emplazado en los sótanos de la estación Grand Central.

 

 

 

 

“Los arquitectos de América tienen con él [Rafael Guastavino i Moreno] una deuda de gratitud no sólo por haber sido un constructor fiable y concienzudo sino por haber hecho posible nuevas posibilidades en el campo del diseño arquitectónico.”

 

— Peter B. Wight, 1901

 

Peter B. Wight reconocía en vida de Rafael Guastavino i Moreno la gran aportación de este arquitecto valenciano al diseño arquitectónico en Estados Unidos.

 

Ahora el Museo de la Ciudad estadounidense le rinde homenaje al arquitecto valenciano con importante exposición, titulada, Palacios para la gente: Guastavino y el arte del alicatado.

 

Bóveda de Guastavino en la Union Station en Pittsburgh (Wikimedia commons)

Bóveda de Guastavino en la Union Station en Pittsburgh (Wikimedia commons)

Sus bóvedas, son unas estructuras impresionantes. Tienen un espesor de 10 centímetros y son estructuras de gran resistencia a la carga, al viento y a la nieve. Una de sus bóvedas llegó a tener 35 metros de luz.

Este Arquitecto estaba convencido de que  acabaría triunfando ese método de construcción, el cual había mejorado e incluso patentado en los EEUU (Guastavino System), por lo que se aseguraba la exclusividad en el país de las oportunidades. Presentó múltiples proyectos a varios constructores avalado por el éxito de los trabajos realizados cuando residía en España. Guastavino sabía que en el momento en el que uno de sus diseños se pusiera en práctica en cualquier edificación norteamericana el resto vendrían por si solas.

 

En apenas dos décadas desde que llegó ya se había convertido en uno de los más prolíficos empresarios de la construcción a través de la empresa creada por él y a la que bautizó como Guastavino Fireproof Construction Company.

 

 

 

Rafael Guastavino falleció en 1908, pero su trabajo continuó a través de su hijo y el de propio Blodgett, con más de un millar de construcciones que llevaban el sello inconfundible de Guastavino y sus famosas bóvedas.